Charla de Franco Berardi, Bifo, en el MACBA (sábado 28/11/09).

 (En amarillo: añadidos y comentarios del asistente a la conferencia.

Todo lo demás lo dijo Bifo, textualmente).

Son sólo algunos apuntes. Se habló de otras muchas cosas, pero destacamos esto.

PASIVISMO frente al FANATISMO JUVENIL o ENERGOLATRÍA.

ESTAMOS EN UN PROCESO DE SENILIZACIÓN DEL MUNDO (a excepción del mundo islámico).

Un sabotaje radical a la máquina capitalista misma consistiría en la reivindicación de la vejez, una asimilación de ésta. La potencia de la impotencia, la fuerza de la debilidad.

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Ante la autonomización de la aceleración, los que no tragamos seguimos buscando un ritmo parecido al del capitalismo, pero no podemos enfrentarnos a su aceleración. Y, en realidad, no tenemos ninguna necesidad de correr, de participar en este proceso de aceleración.

No participar sería un buen sabotaje a la máquina capitalista. Así: convendría una gigantesca ola de PASIVISMO. Un rechazo a la participación política o consumista.

(Esto recuerda a lo del "NO HACER", una de las primeras cosas de Miguel Brieva).


Se trataría de subvertir el fanatismo creativo o creador (El "hacer, hacer, hacer” de Picasso), por la apatía y la pasvidad. Hay movimientos de autonomización de la supervivencia: que consiguen comida y un techo al margen del mercado (el Decrecimiento). Pero a los “pasivos” se les quiere meter un sentimiento de culpa, hacernos sentir marginados.

FANATISMO JUVENIL. ENERGOLATRÍA.

Hace un siglo (1909), el Futurismo italiano, un movimiento de tipos estúpidos (pero que decían cosas formidables sin saberlo), el Futurismo también apelaba a la juventud (las juventudes siempre les han gustado a los fascismos, el olor a sudor y las duchas del gimnasio). Marinetti era un imbécil, es la figura clásica del cretinismo genial (Balla y Boccioni no tan estúpidos, quizá), un idiota al que gustaba el aire enérgico y agresivo de los jóvenes, de la juventud (como a Mussolini). Padecemos de ENERGOLATRÍA.

La energolatría de hoy es un resto del fascismo. En Italia padecemos un fascismo de hombres viejos (por mucho que Berlusconi se injerte pelo y se tiña las canas). Un nuevo fascismo de la depresión, de la tristeza que se obliga a sonreír (para la foto de campaña).

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